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Reseña | Hiroshima - John Hersey

12/12/18

Título: Hiroshima
Autor: John Hersey
Editorial: Debate
Género: No ficción
Año: 1946 / Edición: 2015
Encuadernación: Tapa dura
Nº Páginas: 192 páginas
Traductor: Juan Gabriel Vásquez
ISBN: 9788499925172
Precio: 19'90 €
Puntuación:


SINOPSIS

El verano de 1945, William Shawn, director ejecutivo de The New Yorker, habló con el reportero John Hersey sobre la idea de publicar un relato que ilustrara la dimensión humana de los efectos de la bomba atómica en Hiroshima, pues le causaba estupor comprobar que, pese a la gran cantidad de información sobre la bomba que recibían, se estaba ignorando lo que realmente había ocurrido en Hiroshima. El reportero aceptó el encargo.

Hershey viajó a Hiroshima para investigar y entrevistar a varios supervivientes de la explosión de la bomba atómica, lanzada el 6 de agosto de 1945, y decidió que el retrato lo conformarían seis testimonios: una oficinista, Toshiko Sasaki; un médico, el Dr. Masakazu Fuji; una viuda a cargo de sus tres hijos pequeños, Hatsuyo Nakamura; un misionero alemán, el padre Wilhem Kleinsorge; un joven cirujano, el Dr. Terufumi Sasaki y un pastor metodista, el reverendo Kiyoshi Tanimoto.


OPINIÓN

John Hersey alcanzó logros inauditos con Hiroshima, concebido como un reportaje narrativo. Un artículo de 150 páginas que se publicó en The New Yorker el 31 de agosto de 1946 y que ocupó en su plenitud la edición de la revista de ese día. Algo que nunca había pasado, ni volvería a suceder. Hasta el momento, la información que se había difundido sobre la bomba y su destrucción respondía a fríos datos. Era la primera vez que se ofrecía a los estadounidenses un enfoque en el que se hablaba de nombres, de la vida de las personas que allí estaban, y no de cifras. 

El artículo causó una enorme conmoción, se agotó en seguida y las peticiones de reimpresión eran abrumadoras. La historia que Hersey relataba en sus páginas viajó a todas las partes del mundo e incluso fue leído por radio. La de seis personas que habían logrado superar el bombardeo. A través de ellos, el periodista expone al lector los efectos y las consecuencias humanas que tuvo el ataque. Juan Gabriel Vásquez, traductor y responsable del prólogo con el que se inicia la edición de 2015 de Debate, destaca este aspecto:


En medio de las reflexiones por escrito posteriores al 6 de agosto del 45, en medio de la obsesión por justificar la bomba como abstracción bélica o instrumento de la venganza merecida, solo una minoría en los Estados Unidos se paró a pensar que debajo de la bomba había gente. Hersey lo hizo.

El autor se abstrae por completo de la narración, deja su figura como periodista fuera del relato. De este modo, los protagonistas son los que configuran las historia, es decir, es la historia la que se cuenta a sí misma. Esto hace posible que el propio lector asimile y reflexione sobre las múltiples preguntas no formuladas que recorren las páginas de Hiroshima. ¿Era realmente necesaria esa bomba? La verdadera dimensión de tragedia humana que se vivió en la tierra japonesa, ya derrotada, se abre camino hacia la conciencia del lector.

Hasta el momento en el que este reportaje vio la luz, la población estadounidense no tenía una idea clara de lo que fue el bombardeo, al menos, no más allá de la gigante nube en forma de hongo que provocó. Era una concepción abstracta, impersonal. Sin embargo, Hersey les dio imágenes mucho más específicas y profundas, reales y humanas. 

El carácter visual que caracteriza la obra es sobrecogedor, por la crudeza y el impacto de muchas de sus escenas, un efecto que se ve potenciado por el hecho de que los seis protagonistas son los testigos directos y el punto de mira del acontecimiento. Una vez más, la ausencia total de Hersey a lo largo de las páginas del relato favorece el realismo y la cercanía del lector con los sucesos y los personajes que los protagonizan.

El artículo comienza poniendo en situación sobre lo que cada una de las personas estaba haciendo en el instante justo en el que ‘Little Boy’ caía sobre Hiroshima. Se genera una burbuja de cercanía única, que resulta impactante por la familiaridad del día a día, que tanto podría haber tenido lugar en una ciudad japonesa, siendo este el caso, como en una estadounidense.


Exactamente a las ocho y quince minutos de la mañana, hora japonesa, el 6 de agosto de 1945, en el momento en que la bomba atómica relampagueó sobre Hiroshima, la señorita Toshiko Sasaki, empleada del departamento de personal de la Fábrica Oriental de Estaño, acababa de ocupar su puesto en la oficina de planta y estaba girando la cabeza para hablar con la chica del escritorio vecino. En ese mismo instante, el doctor Masazaku Fujii se acomodaba con las piernas cruzadas para leer el “Asahi” de Osaka en el porche de su hospital privado, (...); la señora Hatsuyo Nakamura, viuda de un sastre, estaba de pie junto a la ventana de su cocina observando a un vecino derribar su casa porque obstruía el carril cortafuego…

Otro aspecto clave y característico durante el relato, que favorece esta marca de veracidad, es que Hersey muestra cómo los caminos de los diferentes personajes se entrecruzan durante la historia. Algo que provoca en el lector cierta empatía y sentimiento pues, al fin y al cabo, los protagonistas son vecinos, que se encuentran en mitad del desastre y la destrucción y, como comunidad, intentan salir a delante y sobrevivir apoyándose.

Juan Gabriel Vázquez realiza en su prólogo un interesante análisis sobre el idioma original en el que se escribió Hiroshima, considera que al tema y a la prosa de Hersey “les conviene la lengua inglesa”. Un rasgo del artículo es cómo está escrito: con palabras duras, fuertes y secas que estremecen al lector. Un efecto que pierde algo de su esencia en la traducción a una lengua más cálida como la española.

Otro elemento esencial es la inmersión en el pueblo y la cultura japonesa que Hersey consigue. El periodista centra su obra en qué y cómo sucedió y a quiénes, cómo eran esas personas. No obstante, los calificativos quedan fuera, la interpretación corre a cuenta de cada lector, se trata de un proceso de reflexión individual. De este modo, el autor describe (o, posiblemente, más acertado sería decir que deja que se describan a sí mismos), a través del propio relato de los supervivientes, cómo es el pueblo japonés: valiente, patriótico, agradecido, resignado…


La calle estaba atestada con restos de casas, con cables y postes de teléfono caídos. Cada dos o tres casas les llegaban las voces de gente enterrada y abandonada que invariablemente gritaba, con cortesía formal: “Tasukete kure!”, “¡Auxilio, si son tan amables!”.

En Hiroshima, Hersey muestra el antes, el durante y el después de la bomba que arrasó la ciudad con estos seis testimonios, a la vez que fue sorteando la censura existente sobre las consecuencias de los bombardeos. El autor describe sin medias tintas, pero sin interferir en el relato, la crueldad de aquella calamidad, las vidas que arrebató y las que destrozó. El alcance de un arma que, mucho después de ser detonada, continuaba matando. Así como la lucha de los hibakushas (literalmente, 'persona afectada por una explosión') por sobrevivir y adaptarse a un lugar nuevo y destruido al mismo tiempo, que durante años los discriminó y no les proporcionó ayuda.

Pero la magnitud del artículo no acabó ahí. Cuarenta años después, Hersey redactó Las secuelas del desastre. Un último capítulo, que fue integrado al final del artículo original, en el que el periodista retoma las historias que décadas atrás presentó a lectores de todo el mundo, para saber qué fue de sus protagonistas en los años posteriores y cómo vivieron con los efectos que provocó en ellos el bombardeo de 1945.

Con una nueva perspectiva que permitía la distancia con el desastre gracias al paso del tiempo, y a la luz de los acontecimientos sucedidos en esas décadas ya pasadas, el verdadero objetivo de aquel bombardeo parecía más obvio que nunca: era el de mostrar la potencia armamentística estadounidense frente al que sería, poco después, el otro gran bloque de los dos que conformarían el telón de acero. Pese a todo, esta idea de los estadounidenses de dominar al otro bloque por medio de una demostración de fuerza sin precedentes no duró más que cuatro años, hasta que, en septiembre de 1949, la Unión Soviética anunció su propia bomba.


Hiroshima es un clásico del periodismo, con más de un millón de ejemplares vendidos. Un reportaje que provocó un giro en la opinión pública estadounidense, que pasó de conocer las cifras de la destrucción de la bomba nuclear que se lanzó contra Hiroshima y Nagasaki, y, por primera vez, visualizó a las personas que había bajo ella. La historia de los seis protagonistas se relata con maestría, sin la menor intervención por parte del autor. Las acciones de los supervivientes y del pueblo japonés en esa situación de catástrofe bastan para que el lector sea capaz de emprender una reflexión interna, de visualizar las calles destruidas y de comprender la mentalidad y el carácter japonés. Uno de los mayores reportajes de la historia, publicado en formato libro, absolutamente imprescindible. Como dijo la revista Saturday Review of Literature: Toda persona que sepa leer, debería leer este libro.



SOBRE EL AUTOR

John Hersey, periodista y escritor estadounidense. Nació el 17 de junio de 1914 en Tianjín, China y falleció en Key West, Florida, el 24 de marzo de 1993. Cursó estudios en las universidades de Yale y Clare, Cambridge. Durante la II Guerra Mundial trabaja como corresponsal de guerra de Time en el Pacífico y en Europa; más adelante dirige la revista Life. Escribió Hombres en Bataan (1942) y En el valle (1943), relatos sobre la guerra del pacífico, y Una campana para Adano (1944) con la que gana el Premio Pulitzer de Literatura en 1945.

Hiroshima (1946) es un reportaje gráfico sobre las repercusiones de la bomba atómica en aquella ciudad. En 1985 publicó una nueva edición con un capítulo adicional escrito cuarenta años después. Siguió con La pared (1950), novela sobre el levantamiento del gueto de Varsovia durante la II Guerra Mundial y El incidente del motel de Algiers (1968), un reportaje sobre los disturbios raciales en Detroit en 1967. Otras obras son las novelas El comprador de niños (1960), El junco y el río (1977) y Blues (1987). La llamada (1985) es una historia semiautobiográfica de un misionero en China. 




¿Qué os ha parecido el libro? ¿Lo habíais leído? 
Si lo habéis hecho espero recibir vuestras opiniones en los comentarios. 
¡Hasta la próxima!


9 comentarios:

  1. ¡Holaaaaa!
    Me interesa muchísimo el tema de la Segunda Guerra y la verdad que no conocía este libro así que me lo apunto ya, pinta más que interesante. Es terrible pensar en las crueldades que han sucedido en nuestra historia, y las personas que las han sufrido.
    Gracias por la recomendación y por la reseña!
    Un saludo, nos leemos!

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  2. ¡Hola!

    Jo, me parece un tema super duro pero creo que este libro es muy necesario. Eso de que por primera vez de un enfoque humano a la catástrofe, que no hable en términos de cifras sino en términos de personas... en fin, que es que a veces no nos damos cuenta del auténtico alcance de las cosas.

    ¡muchos besos y gracias por la reseña!

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  3. Hola un libro muy interesante y con un tema tan duro, y nos hacen ver las cosas bajo una perspectiva diferente. Me gusta. Saludos.

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  4. Hola corazón.
    No había escuchado de este libro, pero si he visto algunos documentales y puffff... creo que la única manera de poder darnos cuenta del horror que es capaz de cometer el homre es humanizar presentando los desastres que provocamos no con laureles. Me apunto este libro
    Un bes💕

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  5. hola,
    este libro lo dejo pasar, ahora mismo estoy un poco tristona y seguro que lo paso muy mal leyendo este libro. De todas formas no lo descarto y me lo apunto para mas adelante
    Gracias por la reseña
    Besotesssssssss

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  6. Fa, linda, qué reseña. Y suena a una lectura necesaria, sí. Además, el tema visto clínicamente es interesantísimo. Pero qué fuerte. No sé si puedo con algo así ahora mismo.
    Te mando abrazotes.

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  7. ¡Hola! No lo he leído ni lo conocía. Suelo eludir cualquier libro o película de esta época porque me resultan bastante dolorosas, el mejor ejemplo de historia negra de la humanidad y no me gusta recrearme en ello, pero cosas así son necesarias para darnos cuenta de muchas cosas que preferimos no pensar.
    ¡Un abrazo!

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  8. Me ha encantado la reseña y es un tema que me gusta mucho. Todo lo que tiene que ver con la energía nuclear y los átomos me absorbe. Me lo apunto y gracias por la reseña porque no conocía ni al autor ni la obra.
    Besotes!

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  9. Hola!
    No sabía de este librito y ahora tengo claro que lo quiero. El único testimonio "real" que he leído es el de Keiji Nakazawa en el cómic "Pies descalzos" aunque me temo que debido al formato hay muchas situaciones exageradas. Por ejemplo, lo que comentas de que en la comunidad se ayudan unos a otros, no lo he visto en el otro.
    Gracias por esta magnífica opinión.
    Un beso!

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