Un suspense tenue, una novela superflua

martes, 10 de marzo de 2020



SINOPSIS

Un crimen terrible sacude la apacible comarca de la Terra Alta: los propietarios de su mayor empresa, Gráficas Adell, aparecen asesinados tras haber sido sometidos a atroces torturas. Se encarga del caso Melchor Marín, un joven policía y lector voraz llegado desde Barcelona cuatro años atrás, con un oscuro pasado a cuestas que le ha convertido en una leyenda del cuerpo y que cree haber enterrado bajo su vida feliz como marido de la bibliotecaria del pueblo y padre de una niña llamada Cosette, igual que la hija de Jean Valjean, el protagonista de su novela favorita: Los miserables.

Partiendo de ese suceso, y a través de una narración trepidante y repleta de personajes memorables, esta novela se convierte en una lúcida reflexión sobre el valor de la ley, la posibilidad de la justicia y la legitimidad de la venganza, pero sobre todo en la epopeya de un hombre en busca de su lugar en el mundo.



Terra Alta, Javier Cercas
Planeta, Barcelona, 2019
384 páginas. 21,90 euros

OTROS DATOS: Ganador del Premio Planeta 2019, edición de tapa dura con sobrecubierta


No se salva la literatura de aquello de que la primera impresión importa. A veces, incluso, ese juicio se desprende como una losa sobre la mano del lector cuando cierra un libro tras decidir que ya tuvo suficiente de su narrador. Por ello, y pese a la reluciente banda que antecede el estatus de esta novela, conviene alertar a todo aquel desconocedor de la trayectoria de Javier Cercas de que Terra Alta no se convierta en su debut con el ganador del Premio Planeta 2019.

A finales del pasado año, Babelia, el suplemento cultural de El País, difundió un listado con los mejores libros del siglo XXI, de acuerdo al criterio de un jurado compuesto por casi noventa expertos— escogido por la publicación. Entre las veinticinco primeras posiciones se encuentran dos títulos firmados por Javier Cercas (Cáceres, 1962): Soldados de Salamina (2001) y Anatomía de un instante (2009). Pese a lo cuestionable, o no, en la distribución de la enumeración, y el vínculo precedente del escritor con el diario —del que es colaborador habitual desde 1999—; pocos pondrán en entredicho la legitimidad de Cercas de ser reconocido en ese 'top 100'. Pero, si treinta años más tarde se actualizara esta recopilación, de ningún modo Terra Alta aparecería en ella.

Con el tiempo, Cercas ha construido una vasta carrera como escritor, traductor, periodista y filólogo, áreas, todas ellas, en las que ha destacado con éxito y por cuyos trabajos ha sido premiado en numerosas ocasiones, tanto en España como en el extranjero. No era de extrañar que, más pronto que tarde, recibiese el codiciado Premio Planeta, el de mayor cuantía del mundo (600.000 euros), solo superado por el Nobel de Literatura (900.000 euros). Pero tuvo que ser con Terra Alta.

Melchor está todavía en su despacho, cociéndose en el fuego lento de su propia impaciencia por terminar el turno de noche, cuando suena el teléfono. Es el compañero de guardia en la entrada de la comisaría: hay dos muertos en la masía de los Adell, anuncia.

En estas primeras líneas de la novela se resume el grueso de la historia que propone Cercas. Melchor Marín es un joven policía, en permanente lucha entre su impulsividad genuina y su autoimpuesto encierro en sí mismo, que ya ha vivido tanto más que la mayoría de sus veteranos compañeros de profesión. Pese a su pasado oscuro, por cuya sombra ve influidas sus decisiones y pensamientos, intenta comenzar una nueva vida, lo más ordinaria posible, en su reciente destino, la Terra Alta. Ese lugar donde nunca sucede nada, hasta que los propietarios de la mayor empresa de la región, Gráficas Adell, aparecen asesinados, de la forma más grotesca e incomprensible posible, en su lujosa casa.

El argumento se desarrolla linealmente, con ciertas retrospectivas destinadas a asentar un colchón de contexto acerca del personaje principal, el investigador Melchor Marín, que permitan entender los acontecimientos que lo moldearon, especialmente en su edad temprana; y sobre cómo llegó al punto en el que se inicia la acción. En esencia, responde al sistema arquetípico de una novela de suspense. No obstante, la trama principal acaba por diluirse entre los vaivenes de las analepsis, que tratan de construir al personaje, y la premisa de intriga o de por qué debería importar nada de eso al lector se desinfla conforme avanzan las páginas. Se pierden la tensión y la curiosidad.

El relato transcurre sin apenas sobresaltos y, de suceder estos, no logran causar impacto al no haberse podido conectar con la trama o sus protagonistas. Como autodenominado 'thriller', el argumento resulta demasiado simple, incluso básico. La resolución del misterio ¿quién mató a los dueños de Gráficas Adell y por qué de ese modo?—, pues no se añaden otras incógnitas o tejemanejes derivados, desemboca en una conclusión apresurada, confusa y arbitraria.

Melchor Marín parece presentarse como un protagonista interesante, en cuya evolución se dedicará especial cuidado y esmero, sobre todo conforme se ahonda en el desarrollo de su vida y en los acontecimientos que marcaron su personalidad, atados a un contexto y una ambientación muy concretas, atrayentes por su oscuridad. Un elemento de la novela que cuenta con un aliciente añadido, su vínculo con el clásico Los miserables de Víctor Hugo —una adoración insistente que acaba por contagiar al lector, afortunadamente—. A pesar de ello, los personajes, en general, se muestran estáticos y planos, algunos de ellos, superfluos por su escasa relevancia; a veces, incluso molestos para la trama por eso de qué hacer con ellos llegados a un punto. Mientras que el de Melchor Marín, en particular, sufre un frenazo más allá de sus retrospectivas.

El escenario en el que se desarrolla el libro, y que le regala su nombre, acaba por ser lo más cautivador de la novela, la Terra Alta. Tal es su interés que se convierte en una suerte de personaje más, sobre el que el lector queda sediento por conocer en mayor profundidad. La Terra Alta es una comarca de Cataluña, perteneciente a Tarragona, en la que se libró el episodio más crudo y caótico de la guerra civil española, la batalla del Ebro. El enfrentamiento se alargó de julio a noviembre de 1938, republicanos y brigadistas internacionales contra el bando franquista sublevado junto al régimen nazi alemán y a los fascistas italianos. Con esta batalla quedó decidido el final de la guerra. Hoy por hoy,  la historia contrasta con la actual calma y quietud que parecen caracterizar a la zona, a pesar de que los restos de la lucha aún están presentes, tal y como destaca Javier Cercas en su novela.

El autor se decanta por una narración en tercera persona apagada, que dista de su personal estilo hábil, agudo y fascinante con el que suele atrapar a sus lectores. En Terra Alta, ese Javier Cercas calculador, preciso, sólido e inconformista de la escritura monótona, está ausente.





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6 comentarios

  1. Hola, no he leído nada de este escritor, no me guío mucho por los premios, más bien nada, y la verdad es que este titulo no me llama mucho la atención. Besos.

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  2. Hola, bella. Aunque no suena mal y tu reseña es excelente, por ahora no es el tipo de libro que busco. Igual, lo tendré en cuenta ♥
    Un besote!

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  3. Hola Ale, aún no leo nada de este autor, y para serte sincera este libro no me llama mucho la atención en este momento. Así que por ahora lo dejo pasar.
    Besos :)

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  4. No he leido nada del autor la verdad, aunque no me termina de convencer.
    Besos y gracias por la reseña de todos modos

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  5. ¡Hola, hola!
    Pues este título no me llama mucho la atención, así que creo que lo dejaré pasar. De todas formas, gracias por tu reseña :).
    ¡Un besazo ^^!

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  6. Hola guapa! Pues este año no me he hecho con el premio y el finalista, y he leído varias reseñas que no lo ponen muy bien. Ya veo que para tí tampoco ha sido la mejor lectura del año! Gracias por la reseña! Por cierto, soy nueva seguidora, si te apetece pasarte por mi blog estaré encantada, justo he reseñado yo el finalista del año pasado. Y si te gusta lo que ves y quieres suscribirte, genial! Un besote!

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